Aunque no lo creamos, cuando contratamos un seguro, estamos comprando una opción. La compañía de seguros, nos vende esa opción. Al comprar la opción, esta nos da derecho a, en caso de accidente, por muy grave que sea, no tener que desembolsar un sólo euro. La compañía corre con todos los gastos: reparación del vehículo o vehículos implicados en el accidente, indemnizaciones a las víctimas si las hubiera, abogados para defender al asegurado en los procesos judiciales que se derivaran del siniestro...