Pesimista es como se llama en España a un realista. Pero los que no nos tragamos las tonadillas que hablan de ajuste moderado, aterrizaje suave, los que vemos a vendedores de pisos desesperados desde hace meses, los que detectamos como se multiplican los carteles de “se vende” en los balcones de media España, somos tan víctimas como los que se sorprenderán muy pronto. Nadie se preocupa por nada, el mundo gira y la gente gasta. Pocos se paran a pensar que en pocos meses su ocupación principal será permanecer en la cola del paro para sellar...