En la ciudad inglesa de Enfield vivía en 1977 una familia de apellido Harper integrada por una madre separada y sus cuatro hijos: Rosa, de 13 años; Janet, de 11; Pedro, de 10, y Jimmy; de 7. La madrugada del 30 de agosto, las camas de Pedro y de Janet, que dormían en la misma habitación, comenzaron a moverse. Los niños comenzaron a gritar y la madre acudió inmediatamente en su ayuda. Los niños le contaron a su mamá que la cama de Jane había comenzado a moverse sola y la mamá creyendo que se trataba de una pesadilla...